Desde el espacio
que hay entre las hojas
de una selva diminuta,
una epifanía
cae desde lo menos bajo
y va a la tierra.
Se vuelve sangre
se vuelve muchas cosas
con pequeños gestos silenciosos.
Se siente a sí misma
abriendo los ojos
desterrándolos hacia el cielo.
Nos siente a nosotros
y sin darse cuenta
se sonroja…
y nosotros nos detenemos
todos
sintiendo algo
como un viento afilado
retornando desde la tierra.
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